Una SEmana agotadora

«Mi Reset» parte 3

Dicen que, en sanidad, si te hacen las pruebas muy rápido es que la cosa es seria.
Desde el 3 de abril de 2020, viernes, mi vida se convirtió en un una prueba de fondo y de obstáculos. Nunca he participado en un triatlón pero tiene que ser algo parecido, mi teléfono, durante un par de semanas, no paraba de sonar, cada día tenía una cita para que otros viajaran por mi cuerpo con diferentes tecnologías a lo «Indina Jones» en busca del «tesoro oculto», por suerte, no encontraron nada.

El día 6 tuvimos la primera cita con Mi Oncóloga. No, no he cometido una falta de ortografía, he escrito Mi Oncóloga con mayúsculas porque me tocó Tania García Peña, no solo una gran profesional, además una excelente persona.
Como me calaste Tania…

Yo, en general, soy una persona que demanda mucha información, pregunto mucho, creo que la información da poder, pero, en este caso estaba completamente abrumada, mis emociones y sentimientos se peleaban por ocupar los primeros puestos de la fila, no podía pensar, sentir… me hablaba y apenas entendía lo que me decía, era como si estuviéramos en una sala llena de gente y no podía oírla bien, sus labios se movían, pero no llegaban a mi cerebro toda la información. Sus gestos, sus ojos (la mascarilla tapaba su cara), transmitían comprensión, paciencia, empatía. Elegía las palabras, la cantidad de información que nos daba, aunque preguntáramos, no nos contestaba a todo, incluso si Fernando ese día y otros venideros, preguntaba sin estar yo presente, ella seguía con su prudencia.
Reconozco que esto no lo hemos llevado del todo bien, a veces nos quedábamos con ganas de saber más. Ahora entiendo su prudencia.

La recuerdo con muchos papeles delante de ella, haciendo anotaciones, más papeles… tenía mucho trabajo que organizar, muchas pruebas para hacerme.

Carcinoma ductal infiltrante, triple negativo. El nombre de mi acompañante no invitado.

No nos habló de estadíos, ni de pronósticos, ni de de «agresividad»

Solo nos dijo lo que podíamos hacer, lo que se avecinaba sobre las pruebas, los efectos secundarios, tiempos, semanas, meses…

En las próximas semanas me hicieron un Tac, un electrocardiograma, una resonancia magnética, una gammagrafía ósea… Esta la recuerdo con tristeza, más que las demás, porque, debido al contraste, no podía acercarme a Iris en 24h.

Nota: si vas a indicar esta prueba a unos padres, por favor, avísales para que puedan hablarlo antes con sus hijos. Tanto para mí como para Iris fue muy duro descubrirlo de golpe. Habíamos dejado a Iris con mis suegros, y cuando volvimos, en vez de abrazarme, me tenía que mirar desde la puerta.
Fotografía con todos los derechos reservados

Otro día que no olvidaré jamás es el 8 de abril. Ese día me implantaron el PICC (catéter central de inserción periférica)
Un catéter que te colocan en el brazo mediante una intervención ambulatoria, sin sedación y que, en mi caso, fue muy dolorosa la implantación. No conseguían insertarlo, lo consiguieron a la tercera, pero rozando un nervio, lo cual hizo que fuera súper doloroso y que ese dolor se quedara conmigo durante meses, hasta que me lo quitaron, incluso tiempo después.
Además se me creó una pequeña flebitis tiempo después que debimos tratar con inyecciones de heparina, cada día, muy dolorosas también.

Muchas gracias al equipo de Intervencionismo del Hospital Clínico, sois un encanto y muy profesionales.

El 9 de abril, jueves, empecé con la quimio. Mi niña, a la que le hemos contado todo desde un principio (como os expliqué en la primera entrada: Mi Reset 1) estaba preocupada, hizo prometerme que me llevaría algo suyo para que me cuidara y que le mandaría una foto para que viera que estaba bien.

No estaba bien, estaba hundida, asustada, enfadada (otro día os hablaré de mis emociones más profundamente) pero quería que ella estuviera bien. Lloré mucho al principio, las enfermeras me atendieron de lujo, me mimaron. Terminé poniéndome un vídeo del «FrancotiraRock» de Mortal FM, para obligarme a reír y segregar sustancias «buenas» que me ayudaran a mantenerme a flote.

El sábado empecé con la resaca de la quimio, el domingo estaba fatal… cuanto estaba por llegar…pero poco a poco se anda el camino y todo tiene un final.

Sonríe, incluso en la adversidad, porque las cosas no empeorarán por ello, pero sí ayuda a mejorar, sobre todo por dentro.

Un abrazo y gracias por leerme

Edurne

Un comentario sobre “Una SEmana agotadora”

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