Upington 2ª parte

Como anuncié en la crónica «Upington 1ª parte», aquí llega la secuela (lo sé, lo sé, con mucho retraso)
La vez anterior nos quedamos con las ganas de visitar el parque del Kalahari porque no permiten perros.
Así que volvimos a esta ciudad que nos dejó un buen sabor de boca.

En realidad, esta vez, en Upington sólo pasamos una noche. Aprovechamos para cenar en el bar que tanto nos gustó la vez anterior «Havanna» y dar una vuelta con el coche para que Fran, un compañero de Nandi que se animó a venir con nosotros, pudiera conocer la ciudad.
Llegamos a Upington prontito, fuimos al hotel y dejamos las maletas.

Nuestro primer destino Riemvasmaak. Este pueblo está en una zona asilada de la «civilización», en un paisaje de montañas de granito rojizo, que hace que sientas que has viajado a Marte.
Esta zona fue una de las más afectadas por el apartheid; en 1973 el gobierno trasladó a los locales (Xhosa y Nama) realojándolos en Nothern Cape y Namibia, una vez vacías las tierras, las utilizaron como campo de entrenamiento militar. En 1994, con la llegada de la democracia, el gobierno hizo un esfuerzo importante para devolver a esta gente sus tierras y, en 2002, comenzó un proyecto para revalorizar la zona con ofertas turísticas, digamos, algo más que rural, casi salvaje. Sin conexión telefónica, sin zonas para repostar.

En estos momentos y hay algunas cabañas para que la gente tenga esas comodidades a las que estamos tan acostumbrados. Mi intención inicial era ir y quedarnos todo el día allí, hasta el anochecer, en completa soledad, ver anochecer y al llegar la noche, dormir en el coche, pero mis acompañantes no estaban por la labor… otra vez será.

El «cebo» de esta zona son unas piscinas naturales de aguas termales y mi intención, sí o sí, era bañarme en esas piscinas.

Para llegar a Riemvasmaak hay que dejar las carreteras de asfalto y pasar a «grove road», vamos, las ya requeteconocidas pistas de tierra. Según nos alejamos del asfalto las pocas señales de vida «humana» van desapareciendo.

_MG_1196.jpg

Según el GPS estamos cerca, paralelos a nuestra pista están construyendo lo que parece una carreterita para mejorar el acceso.

_MG_1211.jpg
Llegamos a Riemvasmaak y una mujer (con olor a alcohol y sin dientes) nos ofrece acompañarnos hasta las fuentes termales. Declinamos la oferta, le damos una propina y nos indica el camino a seguir.
Seguimos por caminos, cruces que no nos dan ninguna pista de por dónde llegar, el GPS nos indica «usted ha llegado a su destino» pero…. ¡si es el cauce de un río seco! ¡no puede ser!

IMG_1353.jpg
Decidido, tenemos que encontrar las fuentes termales, así que damos la vuelta y volvemos al cruce anterior y elegimos el otro camino (esto es como los libro de «Elige tu propia aventura» ¿alguien los recuerda?)
Llegamos a una finca vallada, Nandi decide preguntar y seguimos las indicaciones del hombre._MG_1218.jpg

 

 

 

 

 

 

_MG_1223.jpgCon estas indicaciones llegamos a una puerta «No pasar. Llamar al tlf….» no tenemos cobertura así que decidimos infringir la ley y pasar. Dejamos el coche y paseamos un poco para ver qué nos rodea. Estamos en un cañón labrado en granito, con grandes paredes verticales.

 

Todo lo que vemos nos da pistas de que, en época de lluvias, esta zona es recorrida por grandes riadas.

Desde nuestra atalaya vemos que abajo, en el cauce del río, se ven una casitas, decidimos bajar a investigar. Resulta que ¡hemos encontrado las fuentes termales!     Hay una cabaña, y unos aseos, todo en plan «lo justo y necesario». Un hombre, con uniforme del gobierno, sale de la caseta y nos cobra entrada por el coche :O ¿entrada? en fin…

_MG_1239.jpg
Tras unos metros por una caminillo llegamos a las tan buscadas fuentes; hay varias, una de ellas es una pequeña piscina preparada para quien quiera bañarse, la otra es más natural.

_MG_1249.jpg

Estamos en el cauce mismo, no dejamos de pensar qué hacen cuando las lluvias lo inundan todo, la casa del guarda, las barbacoas qeu están repartidas por todo el cauce… Mientras, miramos las paredes que se levantan a nuestro alrededor que nos hacen sentir como pulguitas.

 _MG_1251.jpg_MG_1277.jpg

_MG_1266.jpgYo decido bañarme ¡faltaria más!, no hubo forma de convencer a Clara (ni a nadie) para que se metieran conmigo ¡cobardicas!

Tras el baño toca comer.

¡¡¡Se me olvidaba!!! Os presento a una de las formaciones curiosas que tienen. Se llama «La bella y la bestia»

_MG_1289.jpg

Como ya no nos vamos a quedar a esperar la noche y Fran no conocía las cataratas Augrabies Fall decidimos recoger el chiringuito e irnos hacía allí pero, para mi deleite, se decide ir por la ruta de montaña. ¡Que gran acierto!
Me encantó, en serio, es como estar en Marte, de verdad, montañas rojas, apenas sin vegetación, sólo nos cruzamos con un carro de burros.

_MG_1322.jpg _MG_1342.jpg
Tras una hora entre montañas, sacando provecho al todo terreno, un valle (seco, no os imaginéis un valle vasco jijiji) se abre ante nosotros, parece que hemos viajado a otro planeta.

_MG_1360.jpg
Llegamos a nuestro destino, The Augrabies Falls. No sé si lo recordaréis de la primera crónica, Clara no puede entrar tampoco aquí, en la vez anterior, la dejamos en una habitación para poder visitar y pasear por las cataratas. En este casom yo me quedo con ella y Nandi y Fran entran a verlas (las fotos son hechas por Nandi aunque las firme yo)

De ahí a Upintong.
A la mañana siguiente, a eso de las 7, nos levantamos a desayunar, teníamos por delante 2horas de viaje y había que aprovechar.
A eso de las 10 llegamos al hotel Molopo, donde la vez anterior nos habíamos tomado un café y, amablemente, nos ofrecieron la posibilidad de dejar el perro todo el dia en la habitación para, de esta forma, poder conocer el parque transfronterizo del Kalahari.
Veníamos con la intención de ver grandes felinos pero ya os adelanto que no conseguimos ver ninguno. Pero bueno, a pesar de esta decepción, disfrutamos mucho el parque.
El parque comparte tierras de Boswana y Sudáfrica. Tiene dos cauces donde se alimentan los herbívoros. Os aseguro que los recorrimos los dos, hasta el agotamiento, pero nada, ni un sólo «gatito».
Un consejo, por si alguien lee esto con intención de visitar este parque. Quédate a dormir dentro, tendrás que reservar con varios meses de antelación pero, si no lo haces, perderás el amanecer y anochecer que es cuando empieza el movimiento.

Bueno pues nada más, os dejo unas fotos de los «bichos» que vimos.

Álbum HAZ CLICK AQUÍ

5 pensamientos sobre “Upington 2ª parte”

  1. Muy chulo el lugar y los animales.
    Vais a conocer mejor Sudáfrica que España con tanto viaje, jejeje
    Besos y abrazos para los dos…, bueno para la perra también.

  2. Preciosas las criaturas. Estaba deseando poder leer esta segunda parte. Me encanta leerte. Te siendo mucho más cerca.

    Paisajes estupendos. A la espera de vuestra siguiente aventura 😛

  3. Aupa Edurne,lo primero felicitaros por vuestro aniversario.Los paisajes………..tengo que irme yo para alla,que veo que os hace falta un buen sherpa…….ya sabes que me va lo de patear y las aventuras varias.Aunque esteis por ahi abajo…creo que lo que estais viviendo y conociendo os esta mereciendo la pena.Con lo que me gustan esas cosas a mi,la verdad es que me dais bastante envidia.Ya veo que CLARA esta perfecta (parece que esta mas rubia) es a la que seguro que le gusta mas «esos montes» que se paracen tanto a los de aqui arriba.Bueno Edurne tu sigue poniendo tus «afotos» que yo las voy viendo y cualquier dia me bajo a haceros una visita para un fin de semana…….jajajajaja.(parezco de bilbao)Besos,abrazos de Marimar y Piñe……AGUR BIOTZA

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*