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Primera Semana en Beer Sheva, Israel

Hola!!!

Muchos estáis preguntándonos cómo es Israel, que si nos tratan bien, si estamos felices….

Bueno, pues por fin ¡¡¡os damos noticias!!!

Llegamos a Israel el 23 de mayo, la verdad es que fue un viaje complicado con Clara, Iris, no dormimos nada… estábamos los cuatro agotados, literalmente agotados.

Esperando en la T4

Desembarcamos en el  Aeropuerto Internacional Ben Gurión  a primera hora de la mañana, la pobre Iris durmió en brazos de Fernando casi hasta que el avión tocó el suelo.

Aeropuerto de Tel Aviv

La parte más “rollo” es recorrer el aeropuerto de turno, cargados con los bultos, la niña y con nosotros mismos. Suelen ser, pasillos y pasillos, rodeados por el resto de los pasajeros de tu mismo avión, llevados todos por la misma inercia, buscando los mismos carteles, pero como zoombies, algunos te empujan, se cruzan, no importa que lleves una niña de año y medio, casi dormida, en una mochila de porteo, estamos todos rotos, hay que tener paciencia.

Cuando llegamos a la zona de control de pasaportes nos dicen que Nandi tiene que poner un sello en su visado, así que, pasaportes en mano, volvemos sobre nuestros pasos hacia una oficina donde más viajeros esperan su turno, supongo, para un sello parecido, aunque ellos no tiene su pasaporte…
Mientras a Nandi le sellan el visado, Iris decide dormitar enganchada al pecho… pobre, que penita da… pero mi mente no está con ella, mi mente está con Clara, que no sé por dónde me la sacarán, ni si nos estará esperando dando vueltas en una cinta mientras ve mucha gente que la ignora…. 🙁

Por fin vuelve Nandi y continuamos nuestra odisea, ahora buscamos nuestra cinta por donde saldrán las maletas y encontramos una cinta para “bultos”, donde nos espera la silla de seguridad del coche (sí, nos la hemos traído. ¿creéis de veras que no merece la pena? mmmm ¿seguro?) y  nuestra adorada Clara, nerviosa pero sin ladrar porque una chica adorable está haciéndole caso con cara de preocupación por si “alguien ha perdido su perro”. Al verme su cara cambia, me sonríe (no habla inglés) y se despide de mi niña perruna. Yo solo puedo decir “thanks”, como mil veces, por mimarla y cuidarla (¿ves Lia? Clara lleva un ángel de la guarda siempre con ella)

Bueno, ya estamos todos juntos, vamos a por el coche de alquiler que nos queda por delante una hora y algo de viaje hasta nuestro destino, “Beer Sheva”

De viaje a Beer Sheva

Conducen muy bien, las carreteras están genial y los coches son modernos y están cuidados.

Nos vamos directos al hotel, a descargar y a echar una cabezada, la verdad es que no recuerdo si primero cambiamos el coche de alquiler… ya os digo que estábamos agotados y no dan las neuronas para mucho.

Cuando quisimos despertarnos, eran como las 12pm, teníamos hambre, pero no sabíamos si nos darían de desayunar, que era lo que nos pedía el cuerpo. Nos habían dicho que había un sitio cerca, así que allí nos plantamos en el Lola Café. El edén nos pareció.

Té y limonada

<<Este sitio lo visitaremos más adelante, una pizza el viernes de Shabat, un desayuno el Shabat, y alguna cerveza con los nuevos compañeros.>>

Por si alguien lo desconoce, en Israel se sigue el ciclo de las semanas según el calendario Judio, es decir, el domingo se trabaja, siendo este el primer día de la semana y el sábado el último.
El sabbat, o shabat, comienza en el atardecer del viernes hasta el atardecer del sábado o la aparición de tres estrellas la noche del sábado. Según  la Torá,  la principal forma de celebrarlo es parando cualquier clase de trabajo, así que todo, insisto TODO, está cerrado, pocas cosas encuentras abiertas, apenas alguna gasolinera y algún comercio regentado por no judíos, pero no busques restaurantes abiertos.

El hotel en el que nos alojamos, Trumpeldor, está enclavado en la ciudad vieja, es uno de los dos únicos hoteles que aceptan mascotas en esta ciudad. Son sólo cuatro habitaciones, sin recepción, pero por las mañanas el hombre (sí, sí, hombre) que se encarga de la limpieza es un encanto y nos cuida a las chicas en los días que Nandi trabaja, hasta que nos mudamos a nuestro apartamento.

La verdad es que a mi este vecindario me cautivó, es un poco “alternativo”, con su propio estilo de decoración.

 

 

Bueno, unos días en este encantador barrio y en este acogedor hotel y nos toca irnos a “nuestra casa”… que bien suena.

Esta nueva aventura la viviremos en un 4º piso, en una zona nueva, con parques, un supermecado, farmacia, algún bar, peluquería, gimnasio, coles… lejos del centro, pero con buena comunicación por medio de autobuses urbanos en muy buenas condiciones.

Eso que veis al fondo es nuestro bloque de apartamentos.

De momento el carácter Israelí es parecido al vallisoletano, es decir, un poco secos. Pero en cuanto les saludas un par de veces son gente amable.
De momento el mayor problema es que, en contra de lo que esperábamos (ay… las dichosas expectativas….) no hablan inglés, hay más gente que lo habla que en España, sí, pero no es un país bilingüe como lo venden algunos. Esto, sobre todo para mí, está siendo duro, lo reconozco, soy una cotorra y que no me entiendan me frustra, no poder entender lo que pone en las etiquetas del supermercado o los carteles es algo que llevo mal.
De momento, “por causalidad”, he conocido una mujer argentina que cuida a un bebé de 11 meses de un portal cerca del mío, así que ella es mi vía de escape y la que me ayuda y me explica pacientemente tooodas las dudas que me van surgiendo, incluso, me ha dicho hoy, que hay un supermercado que abre los sábados, el día sagrado, ya que lo regentan rusos. También hay un señor mayor que habla francés, oh mi adorada lengua francesa que siempre sales en mi ayuda, jijiji.

1- Alguien me preguntó hace poco sobre los supermercados, los productos que venden. A ver, por supuesto que hay cosas de esta cultura, pero la globalización no perdona, tienes casi las mismas cosas que en cualquier supermercado europeo, a excepción de  carne cerdo, que solo venden en algunos sitios… Bueno, esto requiere casi una entrada solo para este tema.

2- Las mujeres, otra de las dudas que traíamos y me exponéis, visten “normal”, es decir, como en Europa. Hemos visto un “niqab”, que deja el rostro descubierto (no sé si tiene otro nombre) y algún velo, pero vamos que Israel es un país con las mismas oportunidades para hombres y mujeres (o eso parece de momento)

3- Otra duda resuelta, amamantar en público. Lo he hecho y he visto hacerlo, lo ven normal, eso parece… Por cierto Sheyla, he visto más porteos ergonómicos que mochilas colgonas.

Y bueno, poco más, os echamos de menos, pero estamos bien, aclimatándonos poco a poco.

Un beso desde Israel.