4 de FEbrero, día internacional contra el cáncer

«Mi Reset» entrada 1

Hace tiempo que quería escribir pero no sabía cómo ni por dónde empezar.

Hoy, buscando información para un proyecto me he topado con la noticia de que hoy es el día internacional contra el cáncer, 4 de febrero, y me he dicho… este puede ser un buen día.

Escribo esta entrada con la única pretensión de acompañar o ayudar a alguien que esté pasando por lo mismo que yo, o quizás sea un familiar o amigo de alguien enfermo con cáncer.

Puede que te conozca, puede que no, sea como sea, bienvenido, bienvenida y, sobre todo, millones de gracias por dedicarme este ratito.

Empiezo con esta entrada compartiendo el lema de la worldcancerday.org porque me encanta. Porque su lema, que acabo de descubrir, ha sido y es mi sostén desde el principio. Yo no soy cáncer, el cáncer no es mi cáncer, yo soy aquello que elijo ser y voy a ser lo que decida ser.

Comienza el viaje

En enero de 2020 Iris me dio un golpe en mi teta derecha. Esa teta ya llevaba tiempo rara, pero no le di importancia. Pasaba el tiempo y el dolor no se iba, así que fui al médico.

Aquí empieza el periplo, aquí empiezan mis demandas, exigencias las llamaría yo. Mi médico de cabecera no me escuchó, me oyó, pero no me escuchó. Palpó mi seno, pero, al no notar ninguna masa, me dio unas palmaditas en el hombro que nunca olvidaré y me dijo «no es nada. Será por la menstruación» (Como si yo no hubiera tenido antes la regla, como si nunca me hubieran dolido los pechos) pero no me escuchó, no escuchó mis palabras de «este dolor no es normal, nunca lo había tenido».
Me mandó para casa.

Al mes siguiente, cerca de la regla, el dolor volvió a ser intenso, irradiaba desde la parte de abajo hacia mi pezón, al palparme, noté un pequeño bulto. Apenas se notaba, pero lo noté.


Sí, el cáncer también puede doler.

Volví al centro de salud, esta vez no estaba mi médico, estaba una doctora, Carmen, no recuerdo su apellido. Ella sí me escuchó, yo insistí en el dolor y en el pequeño bulto. Ella apenas lo notaba, se escondía entre la masa mamaria. Pero, repito, me escuchó, siguió su instinto y me pidió urgente una cita con el ginecólogo.

Revísate los pechos y otras zonas del cuerpo. Es fundamental conocernos y detectarlo lo antes posible.

Mientras esperaba que me llamaran para que me viera un ginecólogo de la seguridad social, me busqué uno privado, en este caso de la Clínica Sur, en Valladolid. El Dr. tampoco me escuchó, me oyó, una vez más, pero no me escuchó. Me hizo la ecografía y me diagnosticó un fibroadenoma, «no es nada»- me dijo-
Ante mi llamada de atención de «pero me duele y no suele doler», él me contestó «bueno, el dolor es subjetivo. No es nada serio» y así me fui, enfadada y nada satisfecha. Con la esperanza de que en la sanidad pública fueran más profesionales y humanos.

A los pocos días, comienzos de marzo, me vio el ginecólogo. Dr. Velasco. Un hombre serio pero profesional que, en cuanto me hizo la ecografía me dijo «vamos a hacer una mamografía y una biopsia. Pero salga lo que salga hay que quitarlo»
Yo, para entonces, que me hacía seguimiento del bulto, había notado que había crecido… me lo veía venir.

El 14 de marzo de 2020, mientras esperaba que me llamaran para hacerme la biopsia, se declaró el estado de alarma sanitaria en España y se confinó a la población en sus casas.
Temía que no me hicieran la biopsia, pero el Dr. Velasco hizo su trabajo correctamente y, al ponerme como «urgente» me la hicieron.
Me llamaron para hacerme la mamografía, fui yo sola, por el confinamiento. Una vez hecha, el radiólogo me aconsejó hacer en ese mismo momento la biopsia y así lo hicimos.
La vuelta en coche fue horrible, no solo por el dolor, por el estrés vivido, por haber estado sola, fue horrible porque yo ya sabía que tenía cáncer. Las miradas del personal y mi especial sensibilidad al lenguaje no verbal no me dejaron lugar a dudas.

Esos días, antes de que nos llamaran de la unidad de mama para darnos el diagnóstico, hablé con mi marido, avisé a mis padres, amigos, aquello no pintaba bien y quería que, al menos, lo tuvieran como opción para que el golpe no fuera tan duro.

El 3 de abril me diagnosticaron cáncer de mama.

El 6 de abril tuve mi primera consulta con la oncóloga.

El 8 de abril me colocaron el catéter (PICC)

El 9 de abril comencé la quimioterapia.

Hoy, 4 de febrero de 2021 quería compartir el comienzo de una de las experiencias más duras de toda mi vida.

Pero no quiero dejarlo aquí, quiero dejaros con buen sabor de boca. En estos momentos me encuentro bien, ya pasé por la quimio, aunque me dejó secuelas, ya pasé la cirugía, también dejó su huella, ahora estoy recuperándome de la radioterapia a la espera de un nuevo tratamiento de quimioterapia con pastillas durante varios meses.

Me enfoco en la vida que tengo, en mi hija y mi marido, que ha sido como un superhéroe, un amigo, compañero, sufridor de todo esto con una fuerza y una sensibilidad especial. Puedo decir, sin miedo a equivocarme, que es el mejor hombre que puedo tener a mi lado y le estoy tremendamente agradecida por estar conmigo y en mi. Te amo Nandi.

Doy gracias por la fuerza que siento de diferentes personas, repartidas por todo el planeta, familiares, amigos, algunos a los que conozco en persona, a otros no, y no por eso son menos amigos.

Doy gracias por mi forma de ser, tan sensible, pero tan capaz a la vez.

Os escribiré, os contaré más sobre de esta aventura por si, como dije antes, puede ayudar a alguien.

La vida es una aventura y no nos queda otra que vivirla tal cual nos llega.

Gracias

Edurne